Frente a frente…

 

 

Me sumerjo en la inmensidad del blanco de este folio, queriendo decirte todo y apenas dejaría de escribirte tras el siguiente punto.

Quiero contarte que… me siento cansada.

Velo poco a poco algunos retratos de mi vida, con el propósito de que se desvanezcan permanentemente, que desaparezcan de mi recuerdo.

Si es que las experiencias nos van moldeando como si fuéramos barro, en qué me he convertido…

Noto cómo mi memoria comienza a resolver viejos conflictos, será que quiere protegerme de quien no me amó… pero casi estoy convencida de que me abandonará a mi suerte, por momentos siento que deshecha lo malo y lo bueno, me despide de ellos en sueños, como queriéndome dejar que por última vez los reviva, y así, cada noche, hay una despedida…

Me esfuerzo por recordar mi niñez, las caras de mis amigos, las tardes en el cerro de enfrente de casa, muchos momentos que sé que me impactaron…

…porqué no puedo recordarlos con la misma nitidez que hace unos años…

Cómo y cuánto he amado, y cuánto el amor me ha calado.

Recuerdo vagamente el primer beso en el parque, aquellas miradas en los pasillos del instituto, la primera vez que cogí de la mano, aquel amor de verano, esas tardes de paz paseando, hablando, la añoranza por no vernos durante apenas un par de semanas, la insensatez de buscarnos a deshoras, los besos que vinieron, la primera promesa, el primer Te Quiero…

Esos amores que vinieron… y que se fueron… con el viento, y con el tiempo.

Donde habita en demasía el sentido, no se desborda el sentimiento; me pregunto dónde andarán aquellos besos furtivos, aquellas miradas cómplices con que tantas tardes nos hablamos, aquellas manos recorriendo torpemente mi cuerpo, dónde habrá llevado el viento los susurros al oído, dónde se guardan los recuerdos cuando ni siquiera el recuerdo puede preservarlos perennes tras tantos inviernos.

Y las lágrimas…
extraño aquellas lágrimas de dolor tan tibio…

Llegarían otras, unas llenas de miedo, de un dolor hondo, de frustración y decepción, de impotencia y rabia contenidas que emergen de otro “yo” que no supe que existía… de otro “yo” más frágil y temeroso, y entonces descubro que es el que me acompañaría desde entonces… entonces, cuando mis rodillas se golpearon contra el suelo, cuando descubrí que no amar no bastaba con decirse adiós sin hacerse daño, cuando descubrí que podían amarme tan poco que ni siquiera mi recuerdo le conmovería, que se podía amar tan poco que ni lo más importante… importaría.

Me he sumergido en la inmensidad de un folio en blanco, quería decirte todo y apenas habría dejado de escribir tras el primer punto…

Advertisement

~ por Dulce en abril 17, 2010.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.